La normativa, que fue impulsada por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri y que recibió 36 votos a favor, establece la detención efectiva para aquellas personas que se apropien del espacio público con fines extorsivos, con penas que van desde los 10 días hasta los 2 meses de prisión.
Asimismo, a partir de dicha modificación que fue consensuada con legisladores de otras fuerzas políticas, se ampliará la capacidad de control del Gobierno de la Ciudad, se extenderán los horarios de prohibición en eventos masivos; a la vez que la Policía porteña tendrá la facultad de detener a los trapitos que se apropien del espacio público y extorsionen a los habitantes del barrio.
Por otro lado, la medida también apunta a cortar los vínculos de financiamiento o complicidad institucional entre los clubes de fútbol y los trapitos, por lo que se duplicarán las multas, que pasaran de $10 millones a $20 millones; a la vez que se informó que, en caso de clausura, las mismas serán de hasta 90 días (anteriormente eran de 30 días).
Tras la sanción de la ley, el propio Jorge Macri se mostró satisfecho por el logro obtenido y expresó: "Lo dije desde el primer día: los trapitos son una mafia, se creen los dueños de la calle y viven de extorsionar a los porteños. Ahora los metemos presos. Con los delincuentes, tolerancia cero".