El IPC arrancó mayo repitiendo el libreto del mes anterior. En la primera semana, los precios corrieron al 0,95% y la estimación intermensual se ubicaba en torno al 2,2%, dejando la sensación de que el arranque venía cargado y de que el quiebre de abril podría repuntar rápidamente.

Sin embargo, en el resto del mes la dinámica volvió a desinflarse con fuerza. Las semanas siguientes marcaron 0,51%, 0,57% y, sobre el cierre, una variación semanal negativa del -0,17%, un signo que no veíamos hacía tiempo. De esta manera, el IPC de mayo cerró en 2,1%, profundizando la desaceleración respecto del 2,4% de abril.

¿Los motivos? El shock que se temía por el vencimiento del buffer de YPF el 15 de mayo no tuvo la escala que descontábamos y el traslado a las naftas fue acotado, mientras que el ancla fiscal y la estabilidad cambiaria siguieron haciendo su trabajo sobre el resto de la canasta. La gran novedad fue la aceleración en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas, que tuvo la mayor incidencia sobre el índice subiendo 3,3% en el mes y aportando 0,8 puntos porcentuales a la variación general del índice.

LA OPINIÓN DE NUESTROS EXPERTOS
Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que “el IPC de mayo estaría dando alrededor de 2,1% retornando al sendero de la desinflación”. Y agregó: “Luego de varios meses complicados, la demanda de pesos se normalizó parcialmente y el apretón monetario del BCRA empieza a surtir efecto. Juega a favor un mercado cambiario calmado que, sin vencimientos de deuda sustanciales cerca, deja un mes de junio sencillo para extender la paz cambiaria. En lo que resta del año, la inflación seguirá bajando y probablemente cerrando el año en torno al 26% anual”.
Lucía Zaragoza, economista de la Fundación Libertad y Progreso, comentó: "Según nuestras proyecciones, para el período de mayo 2026, la tendencia desinflacionaria de hace más de 2 años continuaría, con un 2,1%. Registrando el valor más bajo en mucho tiempo, que son buenísimas noticias. Lo más llamativo fue la última semana del mes, donde los precios cayeron 0,2%. Los rubros de mayor incidencia fueron Alimentos y bebidas (0,8%), recalcando que es el componente más sensible para el bolsillo de las familias y su desaceleración es una señal positiva, aunque todavía sigue siendo el principal motor de la inflación general. También Medicina (0,3%) y Transporte (0,3%). El único que bajó fue Vivienda, con una caída mensual de 1,2%”.
Julián Leandro Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señaló: “Los ojos deberían estar puestos en Medio Oriente. Hoy Irán suspendió las negociaciones por la paz con EE.UU. y el cierre del estrecho de Ormuz no parecería tener un fin cercano. Eso, sumado a la pérdida de capacidad de producir gas licuado en Qatar, plantea un panorama de precios energéticos altos. Por otro lado, la quita de subsidios en Argentina profundiza el aumento especialmente a las personas de ingresos medios. Resultará vital observar entonces los precios de los regulados, que este mes tuvieron aumentos importantes más que nada en los servicios básicos”.