En la jornada de ayer, Donald Trump y Xi Jinping se vieron las caras en Beijing, en una reunión que se extendió por poco más de dos horas y se llevó adelante a puertas cerradas, tras la ceremonia oficial de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo, en la plaza de Tiananmen. Al finalizar, ambos mandatarios fueron a visitar el Templo del Cielo.
“Es un honor estar contigo y ser tu amigo”, le expresó públicamente Trump a su par chino. Por su parte, Xi Jinping profundizó en el posible riesgo de “choques e incluso conflictos” entre Estados Unidos y China, “si no se maneja correctamente la cuestión taiwanesa”.
Para finalizar, el líder chino sostuvo: “La cooperación entre Washington y Beijing beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación las perjudica. En este sentido, los países deberían ser socios en lugar de rivales”.