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Social | 24 mar 2023

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¿Mejoraremos? La CIDH y el Caso Beatriz

“Desde la antigüedad, se promocionó al hombre como el rey del mundo. Los clásicos libros de historia así lo afirmaron y aún afirman. Sin embargo, a poco que vamos repasando los distintos hitos me surge una pregunta que me quita el sueño: ¿Mejoraremos?”.


Con este párrafo comenzaba a escribir, allá por mis 17 años, una nota para la revista escolar que ni tuvo gran repercusión pero que sin dudas tiene hoy la misma vigencia que entonces.

Frente al estado actual del movimiento Provida me pregunto constantemente si lograremos mejorar... Pero ahora, pasadas algunas décadas de ese primer intento literario, la pregunta se profundiza, se complejiza y las respuestas asoman por doquier. 

A modo de ejemplo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió el pasado martes 31 de enero un informe sobre la situación de los llamados “derechos sexuales y reproductivos” en la región. Las conclusiones son que la protección de la vida humana, desde la concepción, no es absoluta. Así es. El derecho a la vida no es absoluto para la CIDH.

Y el 5 de enero pasado, la misma Corte en el Caso Beatriz contra El Salvador, caso que se refiere a la responsabilidad internacional del Estado debido a la prohibición absoluta de la interrupción voluntaria del embarazo, que impidió que pudiera acceder a una interrupción legal, caso que está ahora en pleno debate ante la Corte.

En 2013, Beatriz, una mujer pobre, fue diagnosticada con un embarazo de alto riesgo y más tarde se diagnosticó que el feto era anencefálico, incompatible con la vida extrauterina.

Beatriz presentó una demanda de amparo solicitando el aborto, la cual fue admitida por la Sala Constitucional, pero en mayo la misma sala rechazó la demanda al decir que no hubo acción omisiva. Luego, Beatriz tuvo una cesárea. El nacido falleció 5 horas más tarde.

Específicamente, la CIDH consideró que la protección de la vida desde la concepción constituye un fin legítimo y que la criminalización de la interrupción del embarazo cuando existe incompatibilidad del feto con la vida extrauterina no logra satisfacer el requisito de idoneidad.

Beatriz... Una joven madre salvadoreña de escasos recursos que fue manipulada y utilizada por grupos abortistas que la condenaron al miedo para imponer el aborto en nuestro continente.

Ella falleció 4 años y 4 meses después del nacimiento de Leilani, por heridas producidas por un accidente de moto. Su muerte, contrariamente a lo que afirman los grupos abortistas, no tuvo ninguna relación con su segundo embarazo. Y así lo aseveraron ante la Corte los médicos tratantes.

Los grupos abortistas le negaron a Beatriz el derecho a la esperanza y le impusieron su muerte y la de su hija. Negaron la dignidad de la niña por tener una discapacidad, considerando que era tortura para su madre.

Todo esto está siendo manipulado, utilizado por Organizaciones como Amnistía Internacional, para lograr la legalización del aborto en países donde existe la protección integral del niño por nacer.

Por ello esperamos que no se dé este paso tan perjudicial para la salud pública, la niñez y la mujer en general porque definitivamente eso no es mejorar.

De esta forma, no mejoraremos...

Por Elizabeth Márquez (abogada Provida)

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