martes 07 de febrero de 2023 - Edición Nº1525

Exterior | 9 ene 2023

Política

En Brasil, no todos los días es carnaval: manifestaciones, invasiones a edificios públicos y una grieta que se profundiza cada día más

El pueblo brasileño vive horas de angustia y desesperación luego de que un grupo de seguidores del ex presidente Jair Bolsonaro invadiera el Palacio del Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal. A raíz de esta situación, Lula decretó la intervención federal de los organismos de seguridad de Brasilia.


Alrededor de las 15 de este domingo, cientos de seguidores de Jair Bolsonaro superaron un cerco policial para así acceder a los edificios de la Cámara de Diputados y Senadores. Una vez adentro, los militantes ingresaron a la Plaza de los Tres Poderes, continuaron atacando el Palacio de Planalto para luego terminar en el Supremo Tribunal Federal.

Los manifestantes, a los que se los vio luciendo banderas de Brasil y camisetas amarillas y verdes, destruyeron todas las barreras de protección, enfrentaron a los agentes de seguridad y hasta atacaron algunos vehículos de la Policía Legislativa.

Como consecuencia de lo ocurrido y de acuerdo a lo informado por el gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, “cerca de 400 personas fueron detenidas”, luego de la invasión a los edificios públicos.

Horas después de lo sucedido, el mandatario de Brasil, Lula da Silva -se encontraba de viaje en San Pablo- decretó la intervención del Distrito Federal de Brasilia hasta el 31 de enero. Con ésta medida dispuesta, los órganos de la policía de la capital pasarán a estar controlados por el interventor Ricardo Capelli, quien tendrá el poder para requerir fondos y bienes a disposición del Gobierno regional del Distrito Federal de Brasilia.

Después de que Lula responsabilizara directamente al ex presidente Jair Bolsonaro, el que se pronuncia fue justamente el apuntado por el jefe de Estado. Desde Estados Unidos rompió el silencio y, a través de la red social Twitter, expuso: “Las manifestaciones pacíficas, en forma de ley, son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos como las ocurridas hoy, así como las practicadas por la izquierda en 2013 y 2017, escapan a la regla”.

Por último y además de resaltar que durante su mandato siempre ha estado “dentro de las cuatro líneas de la Constitución, respetando y defendiendo las leyes, la democracia, la transparencia y la sagrada libertad”, Bolsonaro repudió “las acusaciones, sin pruebas” que le atribuyó “el actual jefe del ejecutivo de Brasil”.

Entre las perlitas que se vivieron en el país vecino por estos días, Lula Da Silva lloró en público, escandalizado por la pobreza actual de Brasil, como si fuese que la misma hubiese comenzado en los últimos años. Pero, como contrapartida, una de las primeras medidas de él ha sido aumentarse su propio sueldo de presidente. Sacá tus propias conclusiones...

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