Todo comenzó cuando un tren Iryo de larga distancia que había salido desde Málaga con destino a la estación de Puerta de Atocha de Madrid descarrilara en la estación de Adamuz (Córdoba), volcándose dos vagones e invadiendo la vía contigua.
Como consecuencia de este hecho, también descarrilló otro tren de alta velocidad Alvia, que iba en dirección Madrid-Huelva en el que viajaban 317 personas y que se salió de las vías después de realizar una frenada de emergencia.
Tras lo sucedido y de acuerdo con lo informado tanto por la Guardia Civil como por el servicio de Emergencias, la cifra de personas fallecidas ya asciende a 39 y más de 70 heridos, entre los cuales 12 se encuentran en un estado de gravedad.