
Durante el año, la inflación anual se ubicó en torno al 31,1%, aunque no todos los rubros evolucionaron al mismo ritmo. Teniendo en cuenta el comportamiento heterogéneo mencionado, podemos destacar los rubros que sufrieron el mayor incremento interanual: Vivienda (+39,3%), Alimentos y bebidas (+36,6%) y Alcohol y tabaco (+35,9%), todos por encima del nivel general. En contraste, Educación (+20,7%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (+20,7%) y Bienes y servicios (+21,6%) mostraron aumentos considerablemente más moderados.

No obstante, el análisis de variaciones porcentuales resulta incompleto si no se incorpora la ponderación de cada rubro. Al considerar la incidencia —es decir, el aporte efectivo de cada componente a la inflación total— se observa que el aumento de precios de 2025 estuvo explicado principalmente por un conjunto acotado de rubros con elevada participación en la canasta de consumo. En particular, los rubros de consumo masivo concentraron la mayor parte del aporte al índice general, aun cuando sus subas no hayan sido las más elevadas del año.
El análisis a nivel de productos dentro de los rubros refuerza esta lectura. En el caso de Alimentos y bebidas, la suba del índice estuvo concentrada en un número reducido de categorías, como carnes, pescados y frutas y verduras, mientras que una gran parte de los productos básicos mostró aumentos inferiores al nivel general. La menor inflación en bienes esenciales y de consumo masivo contribuyó a moderar el impacto del aumento de precios sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Desde la óptica del consumo, los datos de ventas minoristas aportan una señal relevante. Tras una fuerte contracción hacia fines de 2023 y durante buena parte de 2024, el consumo de bienes durables comenzó a recuperarse de manera sostenida a partir del último trimestre de 2024 y a lo largo de 2025. Electrodomésticos como lavarropas y cocinas a gas registraron aumentos significativos en las cantidades vendidas, con cambios claros en la tendencia y niveles máximos en varios años.
Otros bienes durables, como heladeras, televisores y aires acondicionados, también mostraron repuntes importantes, aunque en algunos casos aún sin alcanzar los niveles previos a finales de 2023. En el segmento de electrónica personal, la recuperación del consumo estuvo acompañada por cambios en los canales de compra, con un mayor peso de importaciones y comercio internacional, lo que sugiere que la demanda no se moderó, sino que se diversificó.


En conjunto, los datos de 2025 muestran una inflación en desaceleración, con impacto concentrado en pocos rubros clave y acompañada por señales de recuperación del consumo, en un contexto de transición metodológica que apunta a mejorar la medición sin alterar el diagnóstico de fondo.