La colisión se produjo alrededor de las 8.54 de la mañana entre Yébenes y Urda (Toledo), más precisamente en el kilómetro 118 de la línea Madrid-Sevilla, provocando que hasta cuatro vagones descarrilaran y cayeran por un terraplén.
Por el choque, que obligó a suspender el servicio en la línea de alta velocidad que une la región de Madrid con Andalucía, hay hasta el momento 68 personas fallecidas (24 viajaban en el AVE y 44 en el Iryo) y más de 100 heridos de gravedad, de los cuáles 53 continúan hospitalizados.
De acuerdo con lo informado por el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, el accidente podría deberse a una falla informática en el sistema de seguridad ferroviario LZB de la estación de Urda, lo que provocó que muchas formaciones, entre ellos el Iryo, se detuvieran; sumado a la autorización de forma “inexplicable” al AVE para que reanude su marcha a pesar de la señal en rojo que le prohibía avanzar.
Vale destacar que, en medio de la desolación y la bronca por la tragedia, cientos de personas se convocaron frente al Ministerio de Transporte reclamando la renuncia de Puente y responsabilizando directamente al Gobierno de Pedro Sánchez por la gestión de la infraestructura ferroviaria y la falta de mantenimiento en las mismas.
Se trata del segundo siniestro de gran magnitud en las vías férreas españolas en 9 meses, cuando un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló cerca de Adamuz, chocó con un tren de RENFE que venía en sentido contrario con destino a Huelva y dejó un saldo de 46 personas fallecidas y más de 100 heridos.