En un encuentro que tenía toda la tensión de que Boca estaba abajo en la serie, el Xeneize tomó el control absoluto del partido y se encargó de dar el primer golpe a los cuatro minutos desde un tiro de esquina preciso de Lautaro Blanco que fue conectado con un cabezazo letal de Lautaro Di Lollo para poner el 1 a 0 y empatar el global de inmediato.
Con el gol a favor y a medida que fueron pasando los minutos, los de Arruabarrena consiguieron imponer sus condiciones, manejaron los tiempos en la mitad de la cancha, controlaron las pocas aproximaciones de su rival y cuando promediaba el primer tiempo, apareció Miguel Merentiel para gritar el 2 a 0 y estirar la diferencia en el marcador.
Ya en el inicio de la etapa final y obligado a ir en busca del descuento, Vasco da Gama adelantó sus líneas y mandó al campo de juego a Brenner y a Marino Hinestroza con la intención de buscar más amplitud y profundidad al equipo, algo que pudo conseguir como consecuencia de la merma futbolística que comenzaba a presentar Boca.
Pero todo comenzó a ponerse oscuro para el elenco de La Boca a los 21 minutos del segundo tiempo con el gol de José Luis Rodríguez, que no sólo descontaba a favor de los brasileños, sino que llevaba la serie a los penales. De manera inmediata, Arruabarrena mandó a la cancha a su AS de espada, Leandro Paredes quien no sólo llevó tranquilidad al equipo sino que con su calidad y jerarquía consiguió sacar el partido adelante y cuando parecía que la serie se definiría en los penales, se encargó de marcar el 3 a 1 para hacer delirar a toda una hinchada y clasificar a Boca a la final del certamen internacional.
De esta manera, Boca se clasificó a la final de la Copa Sudamericana, que tendrá lugar el 21 de noviembre en Barranquilla (Colombia), y en la que se enfrentará al ganador del cruce entre Montevideo City Torque y Atlético Mineiro.