El Instituto Cristiano de Vicente López se mostró sincero ante su comunidad educativa y, es por tanto que 171 alumnos, 38 de ellos con certificado de discapacidad, se encuentran aguardando por una definición tras la advertencia desde el establecimiento de que podría cerrar sus puertas producto de la caída de la matriculación, el incremento de los costos y la falta de aportes provinciales para financiar los cargos docentes.
En este sentido, desde el colegio informaron que “55 personas trabajan allí”; “el jardín, que antes de la pandemia tenía 95 alumnos, hoy reúne a 20. El alquiler mensual asciende a 10 millones de pesos y los salarios de primaria y secundaria, dependen de las cuotas”. En tanto, el representante legal de la institución, Víctor Hugo Addolorato, agregó: “La escuela cuenta con subsidio para solo cuatro cargos del nivel inicial”.
A partir del anuncio del posible cierre, “fueron pocos los alumnos que decidieron cambiarse de establecimiento”, contó Analía Pristopluk, mamá de un alumno con discapacidad. Y concluyó: “Las familias hemos evaluado aportes privados, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y otras alternativas, pero todavía no hemos podido encontrar una salida que garantice la continuidad”.