El acto, que tuvo lugar en el Palacio Libertad, recordó a las 1.200 personas asesinadas y a las 241 que fueron secuestradas y reunió a familiares víctimas, sobrevivientes, dirigentes políticos, empresarios y representantes diplomáticos.
A lo largo de la ceremonia, se reprodujeron los audios de comunicaciones realizadas durante el ataque, se exhibieron fotografías de cada una de las víctimas acompañadas de una rosa blanca, a la vez que se instalaron atriles con imágenes tomadas durante aquella fatídica jornada.
Entre las diferentes personalidades que estuvieron presentes, se contó con la presencia de la embajadora de Israel en Argentina, Spieler Reshef quien se disculpó con los familiares por haber tenido que “revivir” el horror, definió a lo ocurrido como “un ataque deliberado y brutal, una masacre acompañada de secuestros, torturas y violencia sexual” y concluyó: “Hay sucesos que no solo pasan a formar parte de nuestra historia, pasan a formar parte de quienes somos y de cómo nos definimos”.