El acuerdo, al que todas las partes calificaron como un “punto de inflexión” para el sector industrial alimenticio, prevé el pago de una suma fija de $920.000, que será abonada en dos cuotas iguales a todos los empleados de la planta de Pacheco, a la vez que 230 trabajadores serán recategorizados a un nivel superior.
Asimismo, la compañía se comprometió a no realizar despidos durante un año completo y mantener la actividad fabril en el complejo; además, se acordaron diferentes bonificaciones e incentivos, como así también la construcción de una nueva infraestructura para el bienestar personal y se instalarán dos salas de descanso.
Tras la confirmación del acuerdo, el titular del STIA, Sergio Escalante explicó que el convenio trasciende los beneficios individuales y reconoció que “uno de los puntos centrales es el compromiso de la empresa de producir en el país artículos que actualmente se importan”, lo que calificó como “un paso fundamental para la defensa de la industria nacional, que asegura la continuidad y creación de empleo genuino en Argentina”.